Protege tus activos frente a riesgos inesperados

Seguridad financiera. Protección integral.
Utiliza fideicomisos y seguros para proteger tus activos.
Incorpora protección frente a responsabilidades mediante estructuras legales y seguros.
Utiliza herramientas de privacidad como LLCs o fideicomisos irrevocables que maximizan tu protección.
Asegura que tus activos estén protegidos frente a posibles demandas o acreedores.
NUESTRO ENFOQUE

¿Cómo proteges lo que has construido frente a riesgos financieros inesperados?

Crear riqueza es un proceso lento y solo se necesita un evento inesperado para afectar lo que has construido. A través de nuestra planificación y servicios integrales de protección de activos, evaluamos las posibles exposiciones a pérdidas e implementamos herramientas para proteger tus ingresos, propiedades y activos a largo plazo.

Mediante la gestión de riesgos, desarrollamos e implementamos estrategias de protección en conjunto con tu plan financiero general para minimizar riesgos y mejorar la estabilidad financiera. De este modo, tu progreso sigue protegido frente a los cambios de la vida.

Te ayudamos a proteger lo que has trabajado arduamente por construir a lo largo del tiempo.

PASO-1

Identificación de riesgos

El proceso de identificación de riesgos debe detectar posibles exposiciones financieras de las finanzas personales que puedan tener implicaciones sobre los ingresos, la propiedad o los activos acumulados a largo plazo.

PASO-2

Planificación de protección

Desarrolla un conjunto integral de servicios de gestión de riesgos diseñados para ayudarte a crear estrategias y estructuras/mecanismos que gestionen de manera efectiva tu vulnerabilidad financiera.

PASO-3

Coordinación de activos

Coordina las coberturas de seguros y responsabilidades, así como las estructuras de propiedad, con tu plan financiero general.

PASO-4

Revisión continua de riesgos

Las revisiones de la estrategia de protección se realizarán de manera regular a medida que ocurran cambios en la vida, el negocio o las finanzas, para garantizar la alineación y resiliencia continuas de tus estrategias de protección.

QUÉ HACEMOS

Te ofrecemos las soluciones adecuadas, todo en un solo lugar.

No importa en qué etapa te encuentres en tu camino financiero o empresarial, la claridad es fundamental. En JLA Financial Planning, ofrecemos una amplia gama de soluciones integradas diseñadas para apoyar a individuos, familias y empresas en cada etapa de la toma de decisiones. Nuestro enfoque es personalizado, estratégico e integral; reunimos planificación, protección y asesoramiento para que cada parte de tu panorama financiero funcione en conjunto con un propósito claro.

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Nuestra orientación se mantiene alineada con tus medidas de protección financiera

Nuestras asesorías sobre fideicomisos de protección de activos funcionan en sincronía con tu estrategia general, asegurando que las medidas de protección respalden la estabilidad, la continuidad y la confianza a largo plazo.
CONOZCA A NUESTRO EQUIPO

Nuestros Asociados

Juan Luis Aquino

MBA, CCFP, CPFC, FRC
Especialista en Planificación de Ingresos para la Jubilación y Estrategias Fiscales

Amarilis Alicea

CCPF, CPFC
Analista de Riesgos Especializado

Magdalis Martinez

CCFP, CPFC
Especialista en Planificación de Gastos Finales

Preguntas Frecuentes

La protección de activos significa cuidar lo que tú has construido con esfuerzo—tu dinero, ahorros, propiedad e inversiones—para que un evento inesperado no te tumbe años de progreso. En la práctica, es poner estrategias legales, financieras y de seguros para reducir el impacto de riesgos como demandas, deudas médicas, accidentes, daños a propiedad, responsabilidades del negocio o pérdida de ingresos por enfermedad, incapacidad o fallecimiento.

En Puerto Rico esto cobra más importancia por nuestra realidad: muchas familias dependen de un solo ingreso, la casa representa gran parte del patrimonio, y hay dueños de negocios pequeños o profesionales con exposición a responsabilidades. Además, las diferencias entre las leyes de Puerto Rico y las de Estados Unidos continental a veces crean confusión si no se coordina bien.

Algo bien importante: protección de activos no es esconder dinero ni evadir responsabilidades. Es planificación responsable para minimizar riesgos y proteger la estabilidad del hogar. Ejemplos básicos incluyen: coberturas de seguro adecuadas, estructurar correctamente la titularidad de activos, coordinar beneficiarios y asegurar continuidad de ingresos.

En resumen, es preparación y control. No es un “lujo”; para muchas familias, es una necesidad.

Un asset protection trust (fideicomiso de protección) es una herramienta legal donde ciertos activos se transfieren a un fideicomiso administrado por un fiduciario (trustee). Al estar correctamente creado y “fondeado”, esos activos dejan de estar directamente a nombre de la persona y pasan a una estructura separada con reglas claras de manejo y distribución. Esa separación es la que ayuda a limitar exposición ante ciertos riesgos futuros.

En Puerto Rico hay que hacerlo con cuidado porque operamos bajo un sistema civilista, y eso puede cambiar cómo se interpretan y aplican ciertos conceptos legales comparado con muchos estados de EE. UU. Por eso, el diseño tiene que estar alineado con la ley local y coordinado con el plan financiero general.

También hay un punto clave: control vs. protección. Si la persona mantiene demasiado control directo sobre lo que puso en el fideicomiso, puede debilitar la protección. El trustee debe tener responsabilidades reales bajo el documento del fideicomiso.

No todos los activos son ideales para ponerlos en un fideicomiso, y la estrategia no es “meter todo”. Se escogen activos que representen valor a largo plazo o que tengan más exposición.

Y ojo: el fideicomiso no elimina contribuciones por arte de magia. Puede haber implicaciones contributivas dependiendo de cómo se estructure. Además, no protege de acreedores ya existentes ni se debe usar para evadir deudas legítimas. La planificación funciona mejor cuando se hace antes de que exista un problema.

Depende de tu situación. Si tu vida financiera es sencilla, a veces basta con lo básico: revisar seguros, beneficiarios, exposición de responsabilidad y que todo esté coordinado con tu plan financiero.

Pero si tienes negocio, propiedades de inversión, práctica profesional, mayor patrimonio, o exposición alta a demandas o reclamaciones, sí suele ser prudente involucrar un abogado. El abogado trabaja la parte legal: estructuras, entidades, fideicomisos, titularidad, contratos y cumplimiento con la ley de Puerto Rico.

Lo importante es hacerlo proactivamente. La protección funciona mejor cuando se establece antes de que haya una reclamación, disputa o crisis. Y de nuevo: esto no es para esconder activos ni evitar obligaciones; un abogado competente ayuda a que la estrategia sea ética, legal y defendible.

En la práctica, lo ideal es coordinación: abogado para la estructura legal y el equipo financiero para seguros, flujo de efectivo, inversiones y metas a largo plazo.

En JLA trabajamos la protección de activos de manera estructurada, preventiva y coordinada. No lo tratamos como un producto aislado ni como un arreglo “de última hora”. Lo integramos al plan completo para proteger ingresos, activos y metas a largo plazo dentro de la realidad legal y financiera de Puerto Rico.

El proceso comienza con un análisis de riesgo: revisamos de dónde vienen tus ingresos, qué propiedades tienes, cuentas, inversiones, exposición personal y responsabilidades. Luego, en vez de depender de una sola herramienta, trabajamos por capas: seguros bien alineados, coordinación de beneficiarios, revisión de titularidad y estructura, y ajustes que reduzcan exposición sin romper tu planificación de retiro, educación o inversiones.

Los seguros son una primera línea de defensa, pero se revisan con lupa: límites, brechas, duplicaciones, pólizas viejas o que no reflejan tu realidad actual. Y algo clave: la protección no es estática. Se revisa con el tiempo porque tu vida cambia.

Cuando hablamos de “garantizada”, no es prometer cero riesgo (eso no existe). Es acercarte lo más posible a una protección sólida mediante planificación disciplinada, correcta y a tiempo.

La planificación financiera construye el camino: metas, retiro, educación, inversiones, deudas, ahorro, flujo de efectivo. La protección de activos hace que ese camino no se descarrile por un evento inesperado.

Primero se entiende el panorama completo, luego se identifica dónde estás vulnerable y se prioriza lo que más importa. Por ejemplo: al principio de la vida, proteger ingresos puede ser más importante; más adelante, proteger patrimonio acumulado toma más peso.

Aquí se integran puntos clave:

  • Seguros (vida, incapacidad, responsabilidad, propiedad) alineados con necesidades reales.

  • Estrategia contributiva y flujo de efectivo, para no crear problemas de liquidez.

  • Titularidad y estructura de activos, para que lo legal y lo financiero vayan en la misma dirección.

  • Revisiones periódicas, porque ni tu vida ni los riesgos se quedan igual.

En Puerto Rico, esta integración es aún más importante por las diferencias legales y contributivas versus el mainland.

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Para personas de alto patrimonio, la clave es planificación por capas y con separación estratégica. En vez de tener todo bajo una sola estructura, se segmenta: activos personales, inversiones, propiedades, negocios y activos familiares/legado.

Estrategias comunes incluyen:

  • Separación y estructura de activos, para que un problema en un área no exponga todo.

  • Fideicomisos de protección, bien diseñados y establecidos con tiempo.

  • Estructuras de negocio/entidades que reduzcan responsabilidad personal cuando aplique.

  • Coberturas de seguros robustas, incluyendo responsabilidad adicional cuando sea necesario.

  • Revisión de titularidad, porque cómo está “a nombre de quién” cambia exposición.

  • Planificación proactiva y revisiones, porque cuando se hace tarde pierde efectividad.

La efectividad depende de diseño, timing y coordinación con la ley y la realidad de Puerto Rico.

Sí, un fideicomiso en Puerto Rico puede ser dueño de activos en el mainland (propiedades, inversiones, intereses de negocio, etc.). Pero hay que entender algo bien importante: que un fideicomiso sea dueño no significa automáticamente que esté protegido en cualquier situación.

En temas de protección, entra el factor de jurisdicción: dónde está el activo, dónde surge el pleito, y qué tribunal tiene autoridad. Por ejemplo, una propiedad en Florida puede quedar sujeta a decisiones de un tribunal en Florida, aunque el fideicomiso sea de Puerto Rico.

Por eso, muchas veces se trabaja con una estructura por capas (por ejemplo, una LLC que tenga la propiedad y el fideicomiso sea dueño de la LLC), además de seguros y titulaciones correctas.

Y como siempre: esto se hace antes de que exista un problema. Si se intenta mover activos cuando ya hay una reclamación encima, puede ser cuestionable y hasta revertible.

La protección de activos no borra contribuciones. Las implicaciones contributivas dependen de la estructura: fideicomisos, entidades, titularidad y de dónde provienen los ingresos.

Puntos clave:

  • Mover activos a una estructura puede traer reglas contributivas nuevas (y requisitos de informes).

  • En fideicomisos, cómo se tributa depende del tipo de fideicomiso, su estructura y la fuente de ingreso.

  • Entidades (LLC, corporaciones, etc.) pueden añadir obligaciones contributivas y administrativas.

  • Transferencias mal planificadas pueden activar eventos contributivos, dependiendo del activo y la transacción.

En resumen: protección y contribuciones deben planificarse juntas, especialmente por la interacción entre reglas de Puerto Rico y posibles consideraciones federales dependiendo del caso.

No hay un precio “de plantilla”, porque depende de tu realidad: qué tienes, qué exposición hay, si tienes negocio, propiedades, nivel de riesgo, y cuánta coordinación hace falta.

Para algunas personas, la protección comienza con revisión de seguros, beneficiarios y exposición básica, integrado al plan financiero general. Para otros, especialmente con negocio o activos complejos, puede requerir análisis más profundo y coordinación con estrategias legales y contributivas.

En JLA el enfoque es personalizado. La pregunta real no es solo “¿cuánto cuesta?”, sino “¿qué nivel de protección necesitas para que un evento no te destruya el plan completo?”.

Ayuda a reducir exposición ante riesgos como:

  • Demandas por accidentes, disputas profesionales, reclamaciones relacionadas a propiedad o contratos.

  • Responsabilidad de negocio (empleados, clientes, suplidores, inquilinos, etc.) cuando no hay separación adecuada.

  • Reclamaciones de acreedores en escenarios de presión financiera o disputas.

  • Exposición por titularidad mal coordinada, donde activos que no deberían estar “en riesgo” quedan vulnerables.

  • Transferencias tarde o mal hechas, que pueden ser impugnadas si se hicieron cuando ya había un problema.

  • Conflictos familiares o de sucesión, cuando no hay claridad en beneficiarios, control o continuidad.

Importante: esto no es para ocultar activos ni evadir obligaciones. La planificación responsable es preventiva, legal y defensible.